
Un Lunes el pie se apoya en la suave alfombra bajo mi cama, un Martes desayuno en la misma mesa, la misma mirada, el mismo gesto ante lo que pasa, lo que sucede, lo que me hace mirar de frente a lo que tengo delante, lo que me hace reflexionar, pensar. Docenas de mis propios pasos me llevan a la rutina del tiempo, me hace acompañarle de la mano en un largo o quizá corto viaje; me aprieta la mano, me dice que mire como transcurren las cosas... me susurra al oido palabras dulces; intenta conquistarme mientras veo como todo sigue siendo igual; un día se nace, otro se muere, mientras se vive, se sueña, te despiertas de ese sueño en el que alguien te susurraba que vivir era algo más que pasar el rato, era volar... Un Miércoles me vulevo a levantar, la misma mirada, los mismos gestos, la misma continuidad...