![]() Visiones de un visionario...
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-¡Oiga! ¡Camarero! Que sea un café cortito de café pero con mucha leche y en vaso… De esta guisa nos las gastamos los españolitos de a pie. – Señor… ¿puede echar el humo hacia otro lado…? No es que seamos raritos ni especiales, es que nos gusta joder al personal, al prójimo, al que tenemos a un metro de distancia. ¡Qué paciencia! ¿Acaso no se dan cuenta que estamos en un país en el que nadie o casi nadie se suele poner de acuerdo a la primera? En temas sociales la cosa se complica, pero en temas políticos… -ay, amigo mío- en temas políticos la cosa se transforma en un difícil puzzle de millones de piezas. Por cualquier tontería se pelean, y de lo que no se dan cuenta es con nimiedades no se llega a ninguna parte; la piel del toro aún está dividida en dos bandos (aunque también se encuentra el siempre tumultuoso grupo de los neutrales, los del “no saben/no contestan”). Como ciudadano quiero las cositas claras y el chocolate espeso… dejar de lado la opinión propia, la que favorece al individualismo de cada uno. ¿Por qué no se cogen de la mano y se ponen de acuerdo en alguna sola cosa? ¡Sí! Eso sería lo más bonito, un dulce corro de políticos bailando felices alrededor de una idea abalada por su pueblo; sin embargo lo que tenemos es un feroz corro de zancadillas, puñaladas en la espalda y de observaciones fuera de lugar de lo que uno dijo y dejó de decir. A veces tengo la impetuosa necesidad de coger un rollo de cinta aislante de millones de metros y atar las ideas de nuestros políticos (las vigentes/las opositoras) con el fin de que reine la paz y el consenso entre todos.
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