La última sonrisa fue eso, la última. El último beso lo fue. La última caricia la definitiva. El último adiós, el único. Al bajar los párpados hoy al mediodía se me han teñido de amarillo y el sol ha ocupado el lugar de mis retinas; sólo falta que formen parte de mí todo un sistema solar. Mi mano sujetaba las noticias del día, escritas con sangre y fuego. Los pies se movían pausadamente hasta que el calor obligaron a pararlos, a rebobinar. De ese punto b al punto a (la estación) existía casi tresmil metros; mejor sería borrar ese último recuerdo de esa chica/chico en aquel preciso momento; sería mejor comenzar a caminar de nuevo, moverse, dejar atrás ese tormento de pensamientos y melancolía y continuar. Pasear en la mano las noticias - masacres y liberar de mis párpados esa luz fogosa y avanzar...