![]() Visiones de un visionario...
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Mucha gente vive de la esperanza. No pocas veces, al sacar dinero del cajero, en el momento de ese afloramiento por la ranura de la felicidad, esperamos que salga mucho más; es un acto reflejo causado por las falsas esperanzas que nos creamos una y otra vez sin fin, infinitamente. Hay personas que aplican este fenómeno al dinero, otras al amor, y algunas otras a la muerte, religión, etc. Uno de los mayores problemas de la religión (en todas sus muchas variaciones) es el crear una falsa esperanza por algo; ya sea una vida eterna, una felicidad fructífera o una vigorosa fertilidad. Pienso muy a menudo en que nos ahorraríamos un montón de problemas si los curas colgaran sus hábitos y se pusieran un niki lacoste o una camiseta fruit of the loom. Uno de sus mayores logros en la actualidad ha sido bajar la (poca) calidad de la Iglesia Católica y hacer que el número de sus fieles descienda precipitadamente, al menos en mi país. Las esperanzas que albergan las cabecitas de los españoles, no es si habrá una vida eterna o si la resurreción es cierta, si no que tiene mucho más que ver con las cosas prácticas, es decir, el dinero, la salud o el amor. En estos tiempos de zozobra un crucifijo serviría más bien para descorchar una botella de lambrusco más que para inflingir la fe. Con todos mis respetos...
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