![]() Visiones de un visionario...
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A lo lejos se distinguía una figura más bien ajada, como si se hubiera trazado de un solo plumazo sin detenerse en perfeccionar los bordes. Pongamos a esa vaga sombra un género: el masculino y maticemos: es un hombre, de unos treintaiseis años. Su andar nos indica que no se encuentra bien, no anda como un cojo o como alguien que echa de menos su pierna. Más bien se arrastra, o flota como un arcángel que intenta aprender a serlo. Creo que no es más que un puto drogata de los que abundan en el barrio. Me pregunto qué coño hará aquí si esto es una zona residencial o al menos eso ponía en el catálogo. -Buenas comunicaciones. Cerca del metro y la estación de autobuses. Zona residencial,, próxima construcción en el dosmilnueve- ¡Y una mierda! Esto es un campo de yonkis, de drogados ricos o pobres que se ponen de cristal hasta las cejas, que se fuman su vida y no les importa una mierda quién seas o qué hagas tú con la tuya. Sin embargo en eso estamos de acuerdo. A mí también me da igual la suya. Míralo, se acaba de caer al suelo como un saco. Que se joda, ojalá le pise un camión el cuello. No pasaría nada. Sería como el humus que puebla mi jardín. Cuando llegue a casa me voy a fumar un porro y te voy a follar sólo como a tí te gusta, fuerte y duro (en mi mente). Imagina una puerta verde, ahora una mano agarrando el picaporte y una bisagra sonando. Aparece un nuevo escenario ante tí. Parece un hogar bonito, cuidado, con una decoración casi de revista. Sale humo de un sillón. Hay alguien ahí sentado. Maticemos: es una chica, de unos treinta años, media melena negra, ojos pintados de rojo pasión y un porro besando sus labios. No imagines ahora y concéntrate en lo que ves. Te atrae hasta sus labios y empieza a tocarte la polla sin dejar de fumar. Ante tí aparece otra puerta, es de madera clara, con una pegatina donde aparece un corazón roto. Más adelante hay una cama, luego oyes gemidos... Son dos chicos jóvenes que caminan de la mano en no se sabe qué dirección. Puede ser el cine, puede ser el parque o puede ser el supermercado. Da igual. Lo importante de la escena es que parecen ser felices. Sólo eso. Viendo a alguien de espaldas no dice mucho, lo mejor será que describa el frente. Efectivamente son una pareja, no parecen amigos y además me arriesgo a negar que lo sean. Ahí hay amor o al menos un intento de ello. Él se llama Juan y ella Ana. Juan le saca seis años pero parece más joven que ella. Los dos van fumando. No dejan de cogerse la mano en ningún momento. Esto sería una postal representando el amor (o no). Podría estar en un quiosco de París a modo de souvenir para que tú o ellos lo compren. Ya me imagino la foto en mi cabeza. L´amour. Sólo eso, nada más. Así de simple. Hoy es lunes y he comenzado el día siguiendo a éstos, pero bien podrían ser otros. Lo que me ha atraído de ellos es el peinado de él. Puede que parezca un gilipollas completo por fijarme en absurdidades como esas, pero me encanta su pelo. Quisiera arrancárselo y ponermelo encima. Sentir la suavidad y el olor de su champú. Parece recién lavado. En cambio el de ella está graso y seguro que huele a sudor. Los voy a seguir sin que me vean y voy a intentar olerlo. No es la primera vez ni la última que hago esto.
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