![]() Visiones de un visionario...
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Este uniforme aprieta cada día más. ¿Soy el peso de la ley? No lo creo. Catorce años poniendo multas sin pestañear, dos tiros en las rodillas y los huevos subiéndome a la garganta gracias al miedo. La ropa pesa demasiado, la pistola marca en la báscula dos toneladas, las esposas me las debería poner yo y no salir a la calle... no repartir justicia, que para eso está el juez, bendito juez. Limítate a decirles a los turistas donde pueden encontrar la Gran Vía. Déjate de perseguir chusma y hacerte el héroe. Ser policía no es una vocación, no es un sueño. No soy Supermán ni quiero serlo. Sólo es trabajo, sólo dinero, es una hipoteca, son dos hijos, son sus estudios, son mis vicios, mis putas. Una cicatriz por encima de una antigua hernia me recuerda todos los días frente al espejo que también soy humano, que no tengo autoridad ninguna; que a mí me dejan desnudo enfrente de un asesino y me cago tanto o más que tú. ¿Seguridad? La misma que cualquier arma puede dar: ninguna. ¿Honor? Has visto muchas películas tú. ¿Sueños? Cero. Dame un buen sueldo al mes y dejo esto, en serio. Tiro la chulería, la supuesta superioridad y me dedico a repartir paquetes. Dámelo y lo cogeré. No te preocupes. A veces deseo que mientras paseo por la calle, un par de balas aflojen esta chaqueta que tanto me sumerge en el lodo que piso. Estoy a esto de desafiar a la muerte con una mueca de altanería (aunque sea teatralmente preparada). Intento dormir y oigo sirenas recorriendo mi cabeza a eso de las tres de la mañana. ¿Es eso normal? Son ya tres años con la misma canción. Toco mi herida y me echo a llorar como un marica. Mañana es lunes, me toca patrullar por Aluche. ¿Lo bueno? Mi compañera tiene un buen culo. Me gusta eso. Me anima un rato. Luego, quién sabe.
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