A veces achacados a la enfermedad, otras veces a los nervios, estrés, preocupaciones, vacíos o infelicidad. Es raro sudar gotas heladas. No es natural ni lógico. Y eso asusta la verdad. La mano va una y otra vez a secar las cejas. Impiden que el torrente salado entre a los ojos y produzca más sal, más desatino, más huecos. También puede ser cosa de la temperatura del aire, pero vaya, el sudor debe ser caliente, casi arder en la frente, no ir precedido por escalofríos. Frío y más frío. Creo que lo que la causa de todo esto es Madrid. Un lugar en el que para mí y para muchos otros lectores, todo es surrealista. Si no,
miren.