![]() Visiones de un visionario...
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Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2008.
(Vía público.es) El genial Forges lo ve así... (Vía elpaís.com) El COE retira la letra del himno español (Vía Adn.es) Visto que por una vez todo el mundo se ponía de acuerdo en que la letra del himno era anticuada, refritera y casposa, el COE ha retirado lo que se veía desde un principio iba a durar menos que una piruleta en la puerta de un colegio. Para mí y creo que para mucha gente nos alegrará tal noticia. No es que me quitara el sueño, pero no veo necesario para nada ninguna letra ni ver a Plácido Domingo cantándola. ¿La pena? Aquel señor que la compuso con la técnica del copia y pega y abrazando a Pemán. (Vía Adn.es) El PP ha perdido su rumbo. Eso no cabe duda. Así les irá en las elecciones. Por una parte Rajoy muestra su lado más conservador al no abrazar la proposición de Gallardón (algo más moderado). Esperanza Aguirre insulta a todos los madrileños que le han votado corriendo a decirle a Rajoy que deja su cargo para ir a las listas. ¿El más listo? Gallardón. Mejor dejar algo podrido a tiempo. Los votantes del PP que no comulgan ideas tan derechiles lo tienen crudo. ¿Cómo votar a un tipo así? Se pone interesante el asunto a poco más de un mes de las elecciones generales. Esto tiene un nombre: crisis. (Vía elmundo.es) Sonaré duro y tal, pero el himno está bien como está y la letra era mala mala. Nadie tiene la culpa amigo, nadie. El periodismo no deja de ser interesante nunca. La versión online se atreve incluso, a reconstruir de manera literaria, los hechos que acontecieron anteayer en algún despacho de Génova. Ahí es nada: El alcalde de Madrid se queda blanco. Es el único que no sabe que en Navidades, Aguirre había hecho llegar a Acebes, persona de su total confianza, su órdago. Si Gallardón quiere ir en las listas para ayudar al líder, ella también. Quiere estar allí, y por delante, claro. Pero la diferencia es enorme. El alcalde no tiene que dejar su puesto para llegar al Congreso. Ella debe dimitir inmediatamente (antes de que se registren las listas) y perder todo su poder para dárselo a su mano derecha, Ignacio González. Aguirre comunica que está dispuesta a hacer ese sacrificio. No habla con Rajoy, pero le deja claro a Acebes que quiere que el líder lo sepa. Gallardón había llegado tranquilo a la reunión. Cuando le dicen, por la mañana, que la cita clave será en Génova y estará Aguirre, se relaja. Sólo puede ser un sí, comenta a su entorno. Lo contrario sería demasiado humillante. A su esposa le pide que esté tranquila, que vaya al estreno en el Teatro Real de Tristán e Isolda, de Wagner. "Llegaré en el intermedio", le dice. Pero no es así. Es ella quien abandona, junto a sus hijos, el teatro a media función cuando conoce el varapalo que se ha llevado su marido. Después del bombazo, Rajoy les echa a los dos una filípica: -Estoy harto de vuestros enfrentamientos. A dos meses de las elecciones esto no se puede tolerar, tenemos que arreglarlo. El líder quiere escuchar, darles una última oportunidad para que solucionen el problema allí mismo. La tensión crece después de la regañina, y es Gallardón quien rompe el hielo: -Presidente, yo he obtenido un resultado extraordinario en Madrid. Llevo 16 años de mayorías absolutas ininterrumpidas. Creo que puedo aportarle mucho al partido y a ti si te acompaño en las listas. Creo que es bueno para todos y por eso te lo he pedido. La competición comienza. Aguirre toma la palabra: -Si es por resultados, yo he sacado los mejores de toda la historia del PP de Madrid en las últimas elecciones. Como sabéis, hemos ganado hasta en Pinto, y en otros pueblos donde la izquierda siempre había sido mayoritaria. Si se trata de ir en la lista para ayudarte a ti y al partido a arrastrar votos, yo me apunto. Creo que deberíamos quedarnos los dos en nuestros puestos, pero si creéis que es bueno que vayamos en las listas, estoy dispuesta. Gallardón contrataca: -Esto es una trampa, una encerrona. Rajoy y Acebes tratan de mantener la compostura. La pelota está en el tejado del líder, que, al fin, y por primera vez desde el verano, se moja: -Muy bien, habéis explicado vuestra posición. Yo creo que, como dice Esperanza, lo mejor que podéis hacer los dos es quedaros en vuestros puestos. Es lo mejor para el partido. Gallardón explota. Lleva casi 15 meses convencido de que irá en las listas. Ha hablado con Rajoy en decenas de ocasiones, y aunque nunca le ha confirmado que irá -el estilo gallego le impide ofrecer garantías de ese tipo, según cuentan siempre quienes le conocen- tampoco se lo ha desmentido, lo que ha alentado sus sueños. Es algo que ya está asumido dentro del PP, prácticamente todos los dirigentes consultados en las últimas semanas -entre ellos la mayoría de los miembros de maitines, la cúpula que se reúne cada lunes- lo daban por hecho. La prensa lo ha publicado así, y nada hace pensar que en el último minuto todo se irá al garete. Gallardón pierde hasta las formas, y sube la voz: -No puede ser. No me podéis hacer esto. Llevo 30 años en este partido, ayudé a fundarlo, me he dejado la vida y nunca he pedido nada. Es la primera vez que lo hago, era mi ilusión. Después se calma un poco, respira hondo, y lanza su órdago, el que responde al de su rival. -Mariano, tú has tomado tu decisión. Y yo la mía. Después del 9 de marzo dejaré la política. No quiero hacer daño al partido, pero no puedo seguir así. Sólo te prometo una cosa. Para evitar hacer daño a tu campaña, no haré pública mi decisión hasta después de las elecciones. Rajoy no da crédito a lo que está escuchando. Se mantiene en silencio, y es Acebes, que hasta ese momento no ha abierto la boca, quien interviene para tratar de mediar. -Vamos a tranquilizarnos. Tenemos que pactar una explicación de lo que está pasando aquí, hay que contárselo a la gente para que lo entienda. Tenemos que decir que estamos todos de acuerdo en esta solución de que nadie vaya en las listas [es lo que después diría el comunicado oficial]. -A mí me parece bien la decisión que has tomado, y quiero decirlo, Mariano -interrumpe Aguirre. -Yo no estoy de acuerdo, es evidente. No se puede pactar nada. Mejor lo dejamos -sentencia el alcalde. La reunión concluye en un clima de tensión tremendo. Aguirre y Gallardón bajan juntos en el ascensor hasta el garaje, donde están sus coches oficiales. La presidenta, con su desparpajo habitual, trata de consolar al alcalde: -Alberto, no sé por qué te pones así. El día 9 vas a estar igual que hoy. Si se gana, podrás ser vicepresidente si Mariano te lo pide. Y si Mariano pierde, tú y yo estaremos en iguales condiciones, como los demás. El alcalde apenas la escucha. Va mascando su derrota, y prefiere no contestar. Ha sido humillado, ha anunciado que lo deja delante de su gran rival y del que creía su gran apoyo, Rajoy. Poco más puede decir ya. Dos ladrones matan a un etarra en Cabo Verde tras robarle dos euros (Vía 20minutos.es) Quién iba a decirles a estos tipos que hicieron un favor a siete muertos. Etarra, deportado y asesino, tres en uno: combinación peligrosa. ¿El otro factor? Cabo Verde. ¿Los coprotagonistas de tal ajusticiamiento? Un par de ladrones. No voy a ser yo quien defienda a capa y espada la pena de muerte, pero en caso así, donde nada está premeditado ni se ajusta a ningún tipo de regulación legislativa, pues, el azar ha hecho un trabajo que más de uno en su consciente verá justo. El difunto al igual que sus asesinos, guardaba una característica similar, era un ladrón, de vidas. No buscaba el dinero, sólo la satisfacción personal. Luego tuvo "suerte" entre comillas y acabó en un lugar cuasi exótico, libre de culpa ajena y con una vida hecha y rehecha. ¿Qué pasó? Murió. ¿Cómo? Con esa justicia que no se sienta en los tribunales pero que existe muy de vez en cuando entre nuestros pasos. Poca gente llorará esta muerte porque en el fondo, era merecida. No es ningún alegato a la pena de muerte, es un alegato a la justicia, se cumpla de manera legal o fortuita como es el caso. En fin, que unos euros hicieron el trabajo. Llámenme monstruo pero es lo que opino. La traducción es la que sigue: ” La gente no se va de su país por ganas, si no por hambre. Pretendo que quien siga este humilde blog pueda tener algo con lo que entretenerse a lo largo de 30 capítulos. Me explico. Dos veces por semana aparecerán dos capítulos. Es decir en 15 semanas la historia estará acabada. La he empezado a escribir pero no sé ni de qué va a ir. Creo que así será más divertido tanto para mí como para el que la lea. Si alguien en los comentarios tiene alguna sugerencia. Adelante. La historia empieza tal que así: -Menos humos- vociferaba el más alto al más bajo. -¿Quién te has creído?- ¿El jefe o qué?- Los gritos retumbaban entre las cuatro paredes de aquel moderno despacho de la calle Serrano. Alrededor de una mesa cuatro tipos discutían con un volumen en desacorde con los caros sillones de cuero que recorrían la alfombra de diseño catalán. -¡Estamos jodidos! ¡Acabados!- Señalaba con el dedo uno que vestía chaqueta gris con un pequeño pañuelo mordisqueando su cuello. El objetivo de su atrevida maniobra era uno con aspecto de bobo pero a la vez de listo. No sé si me explico. Uno de esos que te tiene la facilidad de poner una mirada a lo Paul Newman o de tonto de pueblo; imposible de saber. El cuarto de ellos se limitaba a rebuscar papeles que rebosaban de un gastado maletín de cuero. Llegados a este punto, el lector pueda empezar a preguntarse acerca del inicio de esta pequeña historia. Quizá no entienda bien que es lo que pasa. A lo mejor el relato es confuso, está mal redactado, se queda corto. Para eso están los flashbacks y al igual que en el cine, en la literatura también existen. Limítese el que lee estas líneas a cerrar los ojos y olvidar este texto, que sin duda, el tiempo le habrá hecho perder. Para entender como estos cuatro grandes amigos han llegado a odiarse hasta la muerte hay que empezar por el principio. Luego la curiosidad quedará saciada. Desde luego... ...continuará Aznar no tiene nostalgia del poder porque “siempre ha querido llevar la vida de intelectual: leer, estudiar, escribir, pronunciar conferencias. Mire, nada más abandonar el palacio presidencial se puso a aprender inglés con un interés increíble” Palabras de Ana Botella
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